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El no lugar

Carta por el día de la Visibilidad Bisexual
18 September 2026 by
Querida bisexualidad:

Cómo ha pasado el tiempo. Hemos tenido que escuchar tantas cosas... La primera mitad de mi vida simplemente no existías. ¿Y qué eres cuando no estás? Cuando no te nombra tu familia ni tus amigos, cuando no te escuchas en la escuela ni eres tema de sobremesa, cuando no sales en la televisión ni en las revistas, cuando ni siquiera hay un cotilleo sobre ti en el pueblo más pequeño de una región... eres un silencio absoluto.

Y en la otra mitad, cuando al fin empezaron a nombrarte, resulta que eras una moda pasajera, un vicio, un capricho o una codicia insaciable por querer «tenerlo todo». Pasaste del vacío al estigma. Te convertiste en la excusa para señalarnos como promiscuas, como personas incapaces de guardar fidelidad o como traidoras en potencia, sin haberme permitido ni siquiera demostrártelo.

Para el mundo heterosexual, éramos un fetiche, una fase o una llamada de atención antes de «sentar cabeza». Para el mundo homosexual, una cobardía, unas “heterocuriosas”, una parada intermedia en la negación antes de aceptar una orientación «de verdad», o unas egoístas que se aferraban al privilegio de pasar por heterosexuales cuando les convenía. Nos tacharon de indecisas, de confundidas, de aquellas a las que les falta firmeza para elegir un bando, como si de bandos se tratase.

Así se construye esta paradoja agotadora: la de sentirse visible e invisible al mismo tiempo.

Por eso, recuerdo el alivio inmenso que sentí cuando leí el ensayo de Elisa Coll “Resistencia bisexual” y tropecé con el concepto del “No lugar” y esta frase que te hacía justicia: «Cuando se piensa la experiencia bisexual como una combinación de la experiencia homosexual y la heterosexual, se le niega el reconocimiento de ser una vivencia en sí misma».

Recuerdo mis primeras búsquedas sobre ti en Google, sintiéndome como Nick en Heartstopper, intentando descifrar qué me estaba pasando. Pero la pantalla solo me devolvía oscuridad: Datos sobre cómo el mero hecho de revelar la bisexualidad puede acarrear consecuencias negativas en el empleo; que las personas bisexuales sufren un riesgo comparativamente mayor de depresión, ansiedad y problemas de salud mental; o que el 61% de las mujeres bisexuales han sufrido violación, violencia física o acoso por parte de su pareja a lo largo de su vida.

Poco después, leyendo a Julia Shaw, encontré por fin el reverso luminoso de nuestra historia: ese que se activa cuando te reunes con otra gente bi y puedes hablar abiertamente de nuestras vivencias, encontrando un espejo donde reflejarse.

Ella rescataba los aspectos positivos de identificarse como persona bisexual: nuestro potencial para pensar fuera de la caja, para habitar relaciones no tradicionales y para desprendernos de los roles de género impuestos. Shaw habla también de las seis etapas de la identidad bi: soledad, euforia, decepción, duelo, ira y paz. Deseo de corazón que todas encontremos, al final del camino, nuestra propia paz.

Porque, como bien escribe Shaw, excluir la bisexualidad de los debates sobre historia, cultura o ciencia es menospreciar la capacidad humana para el amor y la atracción.

No estamos escondidas en lugares oscuros y misteriosos: estamos aquí, y siempre hemos estado aquí.

Querida bisexualidad: fuiste eres y serás un regalo.


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