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Sangre en las calles, ¿ceguera en los juzgados?

Caza de brujas en el siglo XXI
15 October 2026 by
Sangre en las calles, ¿ceguera en los juzgados?
Fundación 26 de Diciembre

En enero de 2026 una mujer trans fue brutalmente golpeada en Piedras Blancas, Concejo de Castrillón, Asturias. Sufrió un traumatismo craneoencefálico, quedó inconsciente y estuvo varios días hospitalizada por la gravedad de las lesiones. Además, recibió amenazas de muerte e insultos tránsfobos. La Guardia Civil ha detenido a cinco jóvenes de 18 a 28 años: dos en abril, dos en junio y uno en septiembre. Se les investiga por delitos de odio, lesiones, amenazas y daños.

Según la investigación, se coordinaron por mensajes para atacarla premeditadamente; están vinculados a White Boys, un grupo neonazi que actuaba en Gijón, Oviedo, Avilés y Castrillón. Tenía un canal de WhatsApp con 40 integrantes y organizaba “cacerías” contra personas LGTBIQ+ y migrantes. La Policía Nacional la desarticuló el pasado mes de mayo.

Así que nos permitimos el placer de dirigirnos a vosotros, los agresores. Podéis haber golpeado un cuerpo, podéis haber provocado heridas, podéis haber sembrado miedo durante minutos, pero hay algo que no habéis conseguido, borrar su dignidad ni borrar nuestra existencia.

La agresión que provocasteis contra una mujer por ser quien es no es una pelea, no es una broma, no es una provocación y no es una cuestión de opiniones. Es violencia. Y cuando esa violencia está dirigida contra una persona por su identidad de género, estamos ante una expresión de odio.

No hay ideología que justifique una paliza, no hay bandera que justifique una amenaza, no hay discurso político que convierta la violencia en libertad de expresión. Y no existe ninguna patria que pueda construirse sobre el miedo de quienes son diferentes.

Vosotros quizá pensasteis que golpeando a una mujer trans estabais demostrando fuerza. Os equivocasteis. La violencia no demuestra fuerza, demuestra violencia. Y frente a ella estará la sociedad democrática, las organizaciones sociales, las instituciones y todas las personas que creemos que nadie debe esconder quien es para caminar tranquilamente por una calle de Asturias y de cualquier rincón de esto que le llamáis patria. Asturias y el resto del país no es vuestro. España también es de las personas trans. Es de quienes nacieron aquí, y de quienes llegaron después. De quienes aman de una manera o de otra. De quienes tienen una identidad de género u otra. De quienes llevan una bandera arcoíris y de quienes simplemente quieren vivir sin miedo. Y como cantaba mi “paisanu” Víctor Manuel “aquí cabemos todes o no cabe ni Dios”.

No vais a conseguir convertir nuestras calles en territorios de intimidación. No vais a conseguir que una mujer tenga que pedir permiso para existir, y tampoco vais a conseguir que nos callemos.

Desde la Fundación 26 de Diciembre queremos trasladar a la víctima, a todes las víctimas algo que quienes la atacaron, o quienes os atacan jamás podrán quitarle o quitaros, y es que no estás sola, no estáis solas.

Su dignidad no depende de quienes intentaron arrebatársela, su identidad no necesita la aprobación de nadie, y su derecho a vivir libremente no está sujeta a ninguna ideología.

A quienes participaron en esta agresión les corresponde ahora responder ante la Justicia (veremos qué Justicia), y esperemos que la investigación y el procedimiento judicial determinen las responsabilidades con todas las garantías.

Pero también hay una responsabilidad que nos corresponde al conjunto de la sociedad, no normalizar el odio. Porque el odio crece cuando se le resta importancia, crece cuando se relativiza, crece cuando se presenta a la víctima como responsable, crece cuando se mira para otro lado.

Cada golpe contra una persona trans nos interpela a todes. Cada amenaza nos obliga a defender con mayor determinación los Derechos Humanos. Y cada intento de devolvernos al armario, encontrará enfrente una comunidad más organizada, más visible y decidida.

Y a quienes creen que pueden utilizar la violencia para decidir quién merece estar en nuestras calles les decimos que no vais a decidir quiénes somos, no vais a decidir cómo vivimos, no vais a decidir a quién amamos, y no vais a decidir cuánto ocupamos en esta sociedad.

Por una Asturias y por todo un país donde nadie tenga que vivir escondiéndose para poder vivir en libertad.

Juanjo Argüello
Presidente de la Fundación 26 de Diciembre


No podemos acostumbrarnos a la muerte