El pasado 18 de septiembre, la Fundación 26 de Diciembre participó en las jornadas «Mobilidades Invisibles. Xornada de Mobilidade e Coidados», organizadas por la entidad MOBI-LIZA y celebradas en el MUNCYT de A Coruña, en el marco de la Semana Europea de la Movilidad 2026. Este encuentro puso el foco en esas otras realidades que, con frecuencia, quedan fuera de las formas más habituales de entender la movilidad y el derecho a habitar la ciudad.
Nuestra participación tuvo lugar en la mesa redonda: «Quen queda fóra da mobilidade? Experiencias e retos da mobilidade desde o tecido social», un espacio compartido con entidades como Amigonianos Galicia, GRUMICO, SOS Racismo Galicia y Fundación Érguete. Paco Novo, trabajador social de la Fundación en Galicia, acercó la mirada de las personas mayores LGTBIQ+, recordando que la movilidad no se limita a la posibilidad física de desplazarse de un lugar a otro.
Para muchas personas mayores, especialmente cuando viven solas en un entorno rural, al contar con redes de apoyo frágiles, salir de casa, acudir a un servicio, participar en una actividad o simplemente encontrarse con otras personas puede convertirse en un reto. En el caso de las personas mayores LGTBIQ+, estas dificultades pueden estar atravesadas por la discriminación, el miedo a la exposición de la propia identidad o a la ausencia de espacios en los que sentirse seguras y reconocidas.
Hablamos, por tanto, de movilidades condicionadas por múltiples factores: edad, diversidad, territorio, situación económica, accesibilidad o existencia de una red de cuidados y apoyo. Factores que se cruzan y pueden hacer que determinadas personas tengan muchas más dificultades para ejercer algo tan básico como participar en la vida comunitaria.
La jornada nos permitió compartir experiencias con otras entidades sociales y, al mismo tiempo, incorporar nuevas perspectivas para seguir pensando cómo construir ciudades y comunidades más accesibles, habitables e inclusivas.
Porque hablar de movilidad también es hablar de autonomía, cuidados, vínculos y el derecho a formar parte de la comunidad. Y porque hacer visibles estas movilidades que permanecen ocultas es también un primer paso para que nadie se quede atrás.



